Adoptar una alimentación flexitariana

Las dietas más frecuentes en la población suelen ser, hoy en día, excesivas en el aporte de proteína animal, y, en general, demasiado bajas en el consumo de alimentos de origen vegetal, frutas y verduras. Es por ello que, cuando tenemos intención de mejorar nuestra alimentación, deberíamos hacerlo en un periodo de transición más o menos largo, en el que se disminuya el consumo de carne y pescado, progresivamente, a la vez que aumentamos el de vegetales y fibra, para evitar molestias y trastornos gastrointestinales.

Hay quien divide a los flexitarianos en tres grupos: principiante, avanzado o experto, según el número de comidas vegetarianas que se hacen a la semana y la cantidad de carne y/o pescado consumida. Realmente, no tiene demasiado sentido esta división, ya que son sencillamente distintos estadíos en la transición hacia el modelo de alimentación final, cuando la dieta vegetariana es la base, y el consumo de carnes y/o pescados, ocasional.

En este periodo, debemos ir disminuyendo progresivamente las carnes de nuestra dieta, como primer paso. Para ello, podemos sustituirlas, poco a poco, en nuestros platos por productos de origen vegetal, con textura y sabor similar. El seitán (carne vegetal elaborada a partir de gluten de trigo), la proteína vegetal texturizada (tofu seco, se aspecto y textura similar a la carne picada) y el tofu son las alternativas más conocidas y accesibles. Deberíamos comenzar por eliminar las carnes de nuestro desayuno y, progresivamente , las proteínas animales del resto de las comidas, comenzando por las cenas, y posteriormente de la comida principal, quedando reservados para consumos ocasionales. Al reducir de manera importante su consumo, deberíamos optar en esos “extras” por productos de ganadería ecológica. Al disminuir nuestra cesta de la compra, no tendremos problema en incluir un producto más sabroso, sano y nutritivo, aunque más costoso.

También es importante que nos preocupemos en identificar los alimentos que consumimos que son vegetarianos, y planificar nuestros menús semanales incluyendo progresivamente, en un periodo de algunas semanas, cada vez más comidas completamente vegetarianas, hasta que lleguemos a un punto en que la mayoría de nuestros menús lo sean. Es buena opción que las comidas fuera de casa y compromisos sociales sean los momentos en que nos permitamos esos consumos de carne y pescado, aunque el comer fuera de casa también puede ser una buena oportunidad para conocer y disfrutar de los maravillosos restaurantes vegetarianos que hay por todo el mundo.

Si cocinamos aún con carne y pescado, es bueno retirarles el protagonismo del plato principal. Me explico: un filete puede partirse en tiras e incorporarse en un wok de verduras, de manera que el consumo sea menor y el aporte proteico más razonable, en vez de presentarse de una pieza en un plato con guarnición. De esta manera, iremos potenciando la presencia de vegetales en nuestra comida.

Algunas veces se define a los flexitarianos como “vegetarianos de lunes a viernes y carnívoros de fin de semana”. Aunque no es exactamente así, sí deberíamos acostumbrarnos a que nuestras comidas en casa sean vegetarianas, y que los consumos de carne y pescado san puntuales. En cuanto nos adaptemos a una dieta mayormente vegetariana, notaremos sus beneficios a todos los niveles, descubriremos lo deliciosa y sabrosa que es, y difícilmente regresaremos a nuestra alimentación anterior. Como todo, es cuestión de un poco de tiempo, no de esfuerzo, porque el camino será, a buen seguro, plenamente satisfactorio.

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